Creo que los dirigentes de Batasuna no condenarán la violencia" (Ernesto Ekaizer)

(España)

Mariano Fernández Bermejo, 59 años, apenas conocía al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cuando éste le invitó al Palacio de la Moncloa, la tarde del 7 de febrero. Aunque, como él mismo suele decir, soñar es gratis, este fiscal de toda la vida jamás había atisbado la posibilidad de ser ministro. Al oír la decisión de labios del presidente, le preguntó: “¿Estás seguro de que quieres que yo sea ministro de Justicia?”. Zapatero le dijo que “absolutamente”. “Te lo pregunto porque el que no está seguro soy yo”, apuntó Fernández Bermejo.

"

Esta decisión, “que no podía no aceptar”, rememora Fernández Bermejo la tarde del viernes pasado, en su despacho de la calle de San Bernardo, cayó cuando ya estaba “normalizada” su vida como fiscal de Sala del Tribunal Supremo, tras los años de plomo de la depuración que sufrió por iniciativa del entonces ministro José María Michavila y el fiscal general del Estado, Jesús Cardenal. “Eso sí, a los minutos de aceptar el cargo, ya generaba la adrenalina de otras épocas”, bromea. Hace poco más de un mes que trabaja bajo el retrato de Manuel Alonso Martínez, pero parece que llevara aquí toda la legislatura. He aquí los tramos de la amplia conversación que mantuvo con EL PAÍS:

Pregunta. Hemos llegado al límite de plazos para los dirigentes de la Batasuna ilegalizada. ¿Cuáles son las posibilidades de que Otegi y los suyos presenten un proyecto de partido en regla para las elecciones municipales de mayo próximo? ¿Está trabajando usted en esto o simplemente espera el momento?

Respuesta. Trabajo en este asunto desde que llegué aquí. Nosotros no podemos esperar. El servicio jurídico del Estado está absolutamente en tensión. Era un tema en ciernes cuando llegué. Esta mañana [viernes 16 de marzo] hemos tenido la última reunión con el Ministerio del Interior a nivel técnico porque tenemos en marcha un operativo, sobre el cual lógicamente debo ser discreto. Su finalidad es que la ley se cumpla. Es sencillo: hay una ley de partidos vigente y debe cumplirse. Creo que esa ley debe mantenerse mientras existan en este país grupos que no aceptan el juego democrático. Y debe aplicarse con la contundencia que exige el momento. Batasuna está ilegalizada, por tanto no puede comparecer en sus condiciones. Pero sí pueden intentar, y lo harán, naturalmente que lo harán, comparecer con otras alternativas. Desde su ilegalización han ido afinando sus métodos en cada una de las sucesivas elecciones. Siempre han tenido un plan a, b y c, como opciones que ponían en marcha sucesivamente. A mí me tocó ilegalizar la marca Aukera Gustiak. No hubo problemas. Demostramos que era una sucesión de Batasuna con las pruebas que según el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional hay que aportar a un tribunal para demostrar que determinado partido o agrupación, en aquel caso una agrupación, era continuidad o sucesión de la ya ilegalizada. Se consiguió y punto. Y ahora vamos a un escenario que tendrá un parecido enorme? porque se intentará de nuevo...

P. Sin trampa?

R. Sí, claro que hay un modo de hacerlo legítimamente. Ya saben cuál es: atenerse a la legalidad democrática. Cumplir estrictamente la Ley de Partidos. En este caso no habrá problemas. Pero, claro, uno tiene la sospecha?

P. Digámosla

R. Estamos hablando de un colectivo que ha sido ilegalizado, de alguien sobre el que ya se ha declarado su vinculación con una organización terrorista, razón de su colocación fuera de la ley. Si ahora se pretendiera acudir a las elecciones locales legalmente debería quedar meridianamente clara la desvinculación. Por ahí hay que empezar. La condena de la violencia terrorista. Sin esta condena no hay viabilidad. ¿Cómo se va a creer nadie que hay una voluntad democrática si alguien que ha sido ilegalizado por su vinculación, por dar cobertura política al terrorismo, no se desvincula de esa situación? Por ahí hay que empezar. Si eso no se hace, es inviable.

P. Aunque la ley no exige la condena explícita de la violencia, en este caso, en el de una organización ilegalizada en presunto tránsito hacia la acción democrática, ¿no es acaso una condición tanto más ineludible cuando la banda terrorista ETA acaba, el 30 de diciembre pasado, de atentar en la T-4 de Barajas con el saldo de dos muertos?

R. Sí, claro, ése es el tema. Quizá desde el mundo de Batasuna las cosas se ven de otra manera. Supongo que ellos la verán de otra manera. Pero no es nuestra manera de ver este tema. Para nosotros, lo que ha habido es gravísimo. Porque la organización terrorista ETA hablaba de un alto el fuego y Batasuna se fundamentaba en esa tregua para muchas cosas y de repente, unilateralmente, esa tregua saltó por los aires en forma de muertos. No puedo aceptar el discurso del accidente, vamos. Es un sarcasmo que no vamos a tolerar. No hay accidentes en estas cosas. Cuando se coloca la dinamita ocurre exactamente eso. Nadie se puede llamar a andanas ahora. El tema está como está. Conclusión: en estas circunstancias ?sólo han pasado dos meses y medio desde el atentado de Barajas? hay que resultar muy convincente. ¡Ellos saben cómo tienen que hacerlo, si no?! El tema es que uno tiene que estar preparado para lo cree que va a venir, que es que no lo van a hacer. Y a partir de ahí, el Estado democrático se tiene que defender. No podemos seguir en un juego en el que no estamos dispuestos a seguir.

P. No pasan, pues, por el aro.

R....A mí me gustaría que sí. Sería magnífico. Y sería más fenomenal todavía que ETA anunciase el abandono de las armas. Sería maravilloso. Pero a uno le pagan para estar aquí pensando que las cosas son de otro modo? y para actuar en consecuencia?

P. La pregunta de si van a pasar por el aro o por la ventanilla de la Ley de Partidos suscita inmediatamente la imagen de que ETA va proclamar que deja las armas, ¿por qué? Porque podría darse que ellos condenasen la violencia sin que ETA diga que lo deja.

R. Bueno, aquí se pueden dar todos los escenarios y hay que ver qué hacer luego; es decir, cómo valoramos jurídicamente eso. Como soñar es gratis, y la inmensa mayoría de este país desea ese momento, el mejor escenario sería que ETA anunciara que se disuelve? Si eso ocurriera, habría desaparecido la razón de ser de todo lo demás.

P. Evidente. Pero como no es ETA quien, al menos formalmente, la que debe pasar por ventanilla, sino los dirigentes de la ilegalizada Batasuna que dicen querer hacer política en el marco democrático?

R. Ya saben: hay que desvincularse de una manera convincente de la organización terrorista, porque si no? Estamos hablando dando vueltas a la noria?

(fuente: clic aquí)