Creo que los dirigentes de Batasuna no condenarán la violencia" (Ernesto Ekaizer)

(España)

P. ¿Puede analizarse lo que ocurre en el sistema judicial como si fuese una isla?

R. No creo que el sistema judicial sea una isla. Todos los sistemas son diferentes. Recordemos que aquí, a diferencia del sistema judicial anglosajón, no nos manejamos, sobre todo en el ámbito del derecho penal, con el principio de oportunidad, y rige el principio de legalidad, incluso en la actividad del ministerio fiscal. Hay que tener esto en cuenta. No es obstáculo. No lo va a ser. Da igual en qué momento se vuelva a plantear ?porque se volverá a plantear?, no lo va a ser. El Estado sabe que mantiene la estructura de la jurisdicción para lo que está. Y la jurisdicción debe seguir con su propia lógica, y no pretendamos que tenga que asumir la lógica política. No, no es eso. Tiene que aplicar la ley que existe de acuerdo con el momento en que lo hace. Y sí puede, la jurisdicción, estar en el horizonte, habrá un matiz. Y seguro que lo está. La justicia no es el problema. Lo digo porque vengo de allí, lo he vivido y no percibo que ella sea el problema. Esto no excluye anécdotas puntuales. El grueso del aparato de justicia en funciona en el tema antiterrorista con una lógica que es la que es. Es el poder político el que tiene contar con que ello es así. Hay que maniobrar políticamente por otro lado. Insisto: esta deriva viene de la ruptura del pacto antiterrorista y de la utilización política del terrorismo por primera vez en más de veinte años.

P. Pero ese pacto refleja una etapa concreta en la lucha contra el terrorismo que el Gobierno, de facto, considera desfasada. Por eso tuvo lugar el proceso de paz. El PP, asimismo, utiliza la formalidad de ese pacto contra el Gobierno por razones propagandísticas.

R. Ésa es una descripción que yo llamaría equidistante. No sé quién tiene razón. El principio fundamental del Pacto Antiterrorista, ¿cuál es? El elemento nuclear es que la política antiterrorista la dirige el Gobierno, por ahí empieza todo. Yo llamo ruptura, para ser exactos, a ignorar este principio, cuando no se acepta. Es lo que ocurre cuando se pretende desde la oposición ejercer de Gobierno. A partir de ahí, hay aspectos parecer formales, que no lo son. Los trapos se lavan en casa. Jamás se hacía cuestión de estos temas y ahora se hace en todo, incluso en la política penitenciaria. Hemos ido viendo cómo se traspasan las líneas rojas del pacto. No acepto, pues, la equidistancia. No es el Gobierno el que ha dado pasos en materia de tensión. Está claro quién los ha dado. A falta de otro bocado político, el Partido Popular ha centrado toda su labor de oposición en lo que aparentemente es lo único que queda, habida cuenta de que la situación económica es excelente, la labor del Gobierno en el terreno de la situación social a la vista está, y en la construcción del Estado autonómico ya hemos podido apreciar en qué se quedaban los vaticinios funestos. ¿Dónde está, pues, el gran tema de la oposición? El único es la política antiterrorista. Eso es lo que yo llamo ruptura del consenso antiterrorista.

P. ¿No cree que ha podido haber una sobreactuación judicial durante todo el periodo del alto el fuego?

R. Veamos. Cuando hablamos de la entrada en el proceso de paz uno tiene que dar un paso previo, debe mirar hacia el campo político. Hay que crear unas condiciones en el ámbito político, y cuando se consiguen entonces se avanza. Analicemos: tenemos una foto fija en la cual hay cese de la violencia y una manifestación de la banda terrorista ETA sobre el alto el fuego permanente. Este nuevo marco, con todos los matices del caso, genera unas expectativas en el terreno político en un marco judicial que es el que es y que continúa con su dinámica. Insisto: no pidamos al sistema judicial que se transforme y actúe como si ETA hubiese dejado las armas definitivamente y el entorno de Batasuna aceptase, inequívocamente, la legalidad democrática porque le estaríamos pidiendo algo imposible. Es que ese no es el escenario. La justicia, ante una etapa provisional, que, por otra parte, ya ha tenido lugar en muchas veces, actúa con una lógica que es la que le corresponde. Ha habido matices. En las dos direcciones. Pero son anécdotas.

P. ¿Acaso el caso De Juana no es un botón de muestra de esa sobreactuación?

R. Es paradigmático, pero de lo que yo acabo de decir. La justicia ha actuado en su lógica. La Audiencia Nacional en la suya. Si echamos un vistazo a las resoluciones de la Audiencia Nacional que han sido revisadas por el Tribunal Supremo a la baja veríamos que el porcentaje es altísimo, lo mismo que resoluciones de otros tribunales inferiores. Para eso están el Tribunal Supremo. Y no tiene nada de particular en el caso De Juana. Una petición de pena que se explica mal, una sentencia condenatoria de doce años y siete meses, un recurso y una rebaja sustancial. El Supremo dice la última palabra: tres años. Es el sistema ha funcionando con normalidad. ¿Qué ha habido anomalías? Yo las que veo no son las del funcionamiento de la justicia. Son otras. Me parece un ejercicio de hipocresía brutal por parte de la oposición, que utiliza un hecho que no debería haber pasado de una anécdota, y lo transforma en un verdadero mito. Y no es casual: se ha aprovechado una inercia que se llevaba y se ha intentado catalizar con De Juana una oposición por esos mismos dirigentes que desde el poder gestionaron la política penitenciaria con criterios diametralmente contrarios a los que ahora invoca al dirigirse al Gobierno. Han puesto en pie un castillo de manipulación y mentira al servicio de la oposición. Nunca han dicho la verdad. El PP ha mentido en todo. No es verdad que el Gobierno ha puesto en la calle a un asesino. Ha resuelto una medida de prisión atenuada, confirmada por el juez de vigilancia penitenciaria, sobre la base de informes médicos acreditados. Tampoco es cierto que esa medida se aplica a un asesino que cumplía condena por asesinar a 25 personas. Este señor había cumplido su condena, pagó las deudas a la sociedad por muy asesino que sea. Estaba en la cárcel condenado por amenazas. De los tres años de prisión que debía cumplir llevaba año y medio. ¿Por qué se miente de esta manera? Porque la verdad no vende. El PP no hubiese podido movilizar a la gente diciendo la verdad. La mentira es rentable al menos a corto plazo, a medio plazo menos y a la larga ya se verá. Todo lo que se ha hecho es construir un edificio de mentiras y manipulaciones de una realidad difícil de gestionar, cosa que nuestros opositores saben bien. Sí, muy difícil de administrar. Porque no nos engañemos. Cuando alguien decide protagonizar una huelga de hambre contra una sentencia que estima desorbitada lo hace y creyendo probablemente que la pena es injusta y que no merecía tanto. Bien, por lo que sea, lo hace. Y llega a una situación tan delicada que está en riesgo su vida. Siguiente mentira, escandalosa, casi obscena: eso era una dieta blanda, no hay riesgo de vida. ¿Cómo se llega a estos niveles de mentira? Lo supongo: cuando no tienes otro bocado político que llevarte a la boca. Pero es una mentira. La situación de De Juana estaba al borde de la muerte. Y resulta que no, que sus problemas de salud eran el resultado de una dieta. En el ámbito mediático hay quienes en otras circunstancias ?pienso en la huelga de los GRAPO, durante los años noventa, contra el Gobierno socialista- mantuvieron exactamente la posición contraria de la que sostienen estos días con el único fin de desgastar al Gobierno. En aquella ocasión el Gobierno resistió esa huelga. La gente no tiene por qué tener memoria pero algunos tenemos la afición de consultar las hemerotecas ya que no olvidamos. El Gobierno ha tenido que optar en el caso De Juana entre una mala decisión y otra peor. Y, bueno, pues la menos mala. ¿Libertad? No, prisión atenuada.

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