Mariano Fernández Bermejo, Ministro de Justicia: "Creo que los dirigentes de Batasuna no condenarán la violencia" (y 4)
"Creo que los dirigentes de Batasuna no condenarán la violencia" (Ernesto Ekaizer)
P. El PP ha utilizado las ilusiones democráticas de mucha gente que ha cree que el Gobierno se ha equivocado, y confiaba al salir a la calle en una rectificación.
R. Gente de perfecta buena fe ha salido a la calle porque los dirigentes del PP les han engañado con una maraña de mentiras. La hipocresía es que si alguien puso en libertad a De Juana antes de tiempo fueron ellos con anterioridad. El expediente penitenciario lo registra todo y allí muestra que el Gobierno popular regaló beneficios hasta 600 días y la razón para ello. Por escribir un libro de enaltecimiento del terrorismo. Este Gobierno dejó sin efecto 175 días de aquellos que le habían regalado. De Juana llegó a estar en condiciones de salir a la calle antes de tiempo porque el PP le dio los beneficios penitenciarios sabiendo que era el asesino que es. Tal cinismo no me extraña. He sufrido las consecuencias de la mayoría absoluta del PP. Sé cómo se las gastan.
P. Por todo esto, el Gobierno, ¿no debería haberse aplicado más a explicar lo que ha ocurrido?
R. Sí, seguramente. Primero, la prisión atenuada de este sujeto, hablamos de una medida que al propio Gobierno no le gusta. Es la menos mala de las soluciones. El Gobierno tiene la obligación de que no se le muera en prisión. El Tribunal Constitucional lo tiene dicho. De ahí nos viene el mandato de la Ley Orgánica General Penitenciaria. Es una obligación?
P. Sea su situación el resultado de su propia iniciativa. La huelga de hambre no es una excepción en el ejercicio de esa obligación.
R. Naturalmente. La doctrina del Tribunal Constitucional se formó a primeros de los años noventa, en 1992, en relación con presos en huelga de hambre. Fueron dos o tres sentencias. El debate: los límites de la libertad del recluso a oponerse que lo alimenten y obligación del Estado a alimentarle incluso con la fuerza. El Gobierno pues no podía hacer otra cosa que optar por mantener a este sujeto con vida. El sistema lo tiene previsto. Y no es la calle. Es la prisión atenuada, medida prevista por el reglamento penitenciario, para casos de salud. Y esta medida no es definitiva. El juez de vigilancia tiene que pronunciarse sobre ella. En caso de no estimar que es procedente la deja sin efecto. El control de la actividad de las instituciones penitenciarias la tiene el juez de vigilancia. El juez contó con un informe del fiscal. Ambos coincidieron en que esa era la medida adecuada para que el Gobierno cumpliera con sus obligaciones. Así funciona. Claro que cuando no cuentas toda la historia, y en su lugar manipulas, mucha gente bienintencionada salga a la calle ilusionada con el objetivo de cambiar una cosa que está mal. Yo he salido a la calle con la ilusión de cambiar una realidad. Tengo todo el respeto por esta gente que actúa bajo una campaña de desinformación. Y esta campaña solo se explica por el dominio impresionante de la derecha sobre medios de comunicación.
P. Queda prácticamente menos de un año para el final de la legislatura si se mantiene el calendario de agotar el periodo y usted está empeñado en lograr la asignatura pendiente de renovar el Consejo General del Poder Judicial. ¿Qué va a hacer para lograrlo?
R. Partimos de una evidencia reconocida. A mí se me ha recibido con éstos vítores tan amables de la derecha que saludaban poco menos que al Diablo. Pero hete aquí que el 28 de febrero pasado el pleno del CGPJ llega a un acuerdo, casi por unanimidad. Me felicita por mi llegada al cargo, lo que es un gesto de educación que en la justicia todavía se lleva. Y añade que el Consejo ya ha cumplido con sus obligaciones para su renovación y que cuanto antes las fuerzas políticas lleguen a un acuerdo. Agrega también que estima estar actuando en la legalidad, una cosa que yo jamás he puesto en duda. Bien. Parece que estamos de acuerdo: el CGPJ en funciones no está en las mejores condiciones para seguir actuando y debe renovarse. Lo que estoy haciendo, en consecuencia, es insistir en que el PP deje de una vez de bloquear ese acuerdo. Ahora resulta que el último pretexto de dicho bloqueo soy yo.
P. ¿Por qué va el PP a cambiar una estrategia que tan buenos resultados le ha dado en el ámbito judicial y político?
R. La maniobra es evidente. Llevan largos meses impidiendo la renovación porque este CGPJ les va bien. Están de espaldas a una realidad parlamentaria diferente a cuando se formó el Consejo, pero sobre todo a algo obvio: este Consejo ya no es constitucional. Por no tener, no tiene ni el número de miembros que debiera tener. Pero eso a la derecha no le importa. Pero nos debe preocupar. Porque la Constitución prevé 20 miembros y un presidente. Pues ya no los tiene. Los va perdiendo. Y perderá más ya que la gente envejece y se jubila. Si seguimos así? El mandato de cinco años se ha cumplido, perdiéndose así el marchamo de legitimidad. Sigue siendo legal porque la ley porque la ley no le prohíbe seguir actuando en funciones, pero todos sabemos, incluyendo al actual CGPJ, que un órgano en funciones no es el mismo que el que estaba en plazo constitucional. Lo voy a intentar con dedicación. Creo que puedo hacer una buena oferta de renovación.
P. ¿Cuál?
R. Bueno, quiero decir que no estoy buscando una renovación para seguir de la misma manera, es decir, más de lo mismo. Hay que replantearse a fondo las cosas. Estoy convencido de que para llegar a la situación actual debemos haber hecho muy mal las cosas todos ya que hemos sido incapaces de dar con un modelo que sea aceptado y cumpla su misión. No, por alguna razón, el órgano no está bien diseñado y las reformas adoptadas lo han empeorado. Ahora tenemos que llegar a un acuerdo para su renovación a fin de que represente lo más fielmente al conjunto de la carrera judicial, que es complejo, porque todos deberíamos saber que hay mucho que conservadores y progresistas. Me gustaría que refleje mejor la realidad de lo que la polarización actual permite. Y esta es mi oferta. Cuando pase este ruido podremos avanzar. No soy yo, evidentemente, el motivo para no alcanzar ese acuerdo. Es siempre la dialéctica tramposa del que te imputa a ti aquello que él en realidad no quiere hacer. He vuelto a tender la mano al PP. Tengo para mí que el portavoz del PP, Ignacio Astarloa, ya va entrando en razones. Aunque él diga que no, creo que nos acabaremos entendiendo. Es una pena que Astarloa se haya deslizado hacia el núcleo duro, hacia una minoría que ha arrastrado al partido. Ese es el espectáculo actual. La gente debe saberlo. No es un debate de ideas ni de supervivencia del partido. Se juegan la supervivencia quienes dirigen este partido, los que le llevaron a la ruina de las últimas elecciones generales. Guardo, en cambio, de Astarloa un recuerdo de un hombre de talla.
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