Argelia aumenta la seguridad tras los atentados suicidas (AFP)
Las autoridades de Argelia ordenaron el jueves incrementar la seguridad en las ciudades del país tras los dos atentados suicidas del miércoles, que dejaron al menos 33 muertos.
En medio de temores a un resurgimiento de un frente de Al Qaida en el norte de Africa, el ministro del Interior, Nuredin Zerhuni, aseguró que se aumentará el número de fuerzas de seguridad en las calles.
No obstante, advirtió que podría llevar "años" capturar al jefe del grupo Al Qaida que asumió la responsabilidad de los ataques del miércoles contra la sede del gobierno y contra una comisaría situada en la carretera que conduce al aeropuerto de Argel.
Los atentados tuvieron lugar apenas un día después de que tres kamikazes se inmolaran y un cuarto fuera muerto por la policía en la ciudad de Casablanca, en Marruecos.
Durante una gira por los hospitales adonde fueron trasladadas las víctimas argelinas, el ministro dijo que las precauciones de seguridad eran hasta ahora "correctas", pero informó que "se incrementará la cifra de gendarmes y policías en nuestras ciudades".
No dio cifras, pero indicó que se acordó implementar medidas de seguridad adicionales en una reunión de emergencia del gabinete convocada el miércoles de noche por el presidente Abdelaziz Buteflika.
Los atentados de Argel fueron reivindicados por la rama de Al Qaida en Magreb, conocida anteriormente como Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), que publicó en internet fotografías afirmando que eran de los kamikazes.
"El nombre del grupo, ya sea Al Qaida o GSPC, no importa", comentó el ministro. Los ataques "son los últimos actos de gente que no quiere que el Estado funcione con normalidad", afirmó.
Zerhuni dijo que sacar de circulación a Abdelamalek Drukdel, jefe del ex GSPC, "que fue responsable por esta operación, puede llevar semanas o años (...) y dependerá de nuestra habilidad para permanecer vigilantes porque el pueblo argelino está acostumbrado a la paz".
El ministro destacó que las operaciones del ejército y los servicios de seguridad en meses recientes habían "puesto fuera de acción a un par de centenares de personas activas en terrorismo, que fueron muertas, encarceladas o se han rendido".
El primer ministro, Abdelaziz Beljadem, insistió más temprano en que el gobierno responderá con dureza a los ataques y afirmó que las elecciones nacionales fijadas para el 17 de mayo se llevarán a cabo pese a todo.
El balance aumentó de 24 muertos a 33, y de los más de 220 heridos en las explosiones, Zerhuni dijo que 57 permanecen hospitalizados, algunos en estado grave.
Los diarios argelinos compararon los ataques con los del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y con los atentados contra los trenes de Madrid en 2004.
"Nueva York tuvo su 11 de septiembre, Madrid tuvo su 11 de marzo y el 11 de abril fue el turno de Argelia de ser testigo de la locura asesina de los kamikazes", dijo el diario en francés Le Jeune Independant.
(Policías y miembros de los equipos de rescate observan los daños producidos en el Palacio de Gobierno, sede del primer ministro argelino, en Argel el 11 de abril de 2007):
Expertos en terrorismo advirtieron que los ataques pueden señalar un resurgimiento más amplio de la militancia islamista en la región, que puede extenderse a Túnez, Libia y hacia otros países más al sur.
"Ahora tenemos un cinturón que se extiende desde Marruecos a Somalia", reflexionó Magnus Ranstorp, experto en terrorismo del Colegio Nacional de Defensa de Suecia.
"La cuestión clave es: ¿van a internacionalizar sus acciones aún más, con acciones en Francia, por ejemplo (...) o acciones en España por parte de marroquíes?", se preguntó.
Para los residentes de Argel, como Amria Abdelmun, un funcionario de una compañía estatal, las explosiones fueron un terrible recuerdo de "los años negros del terrorismo" de la década de los 90.
"Nos habían prometido que ellos (los islamistas) nunca retornarían y que habíamos presenciado la agonía de estos fanáticos", dijo.
En Marruecos, entre tanto, la policía levantó barricadas y colocó retenes en las calles alrededor del barrio de Casablanca donde se produjeron los ataques en un esfuerzo por hallar a los cómplices de los tres kamikazes que se inmolaron el martes.
Dos hombres fueron arrestados, incluido uno que entró a una casa y amenazó con hacer estallar la carga que llevaba encima si no se le daba comida, dijo una fuente policial. Uno de los detenidos fue posteriormente liberado por la policía.
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