Correa: optimista, pero no triunfalista ante referendo (AP)
El presidente Rafael Correa reconoció el miércoles que se encuentra "optimista", pero no triunfalista, ante el referendo del domingo por el cual los ecuatorianos deben decidir si aprueban o no la instalación de una asamblea constituyente, en lo que fue su principal oferta de campaña.
"Estamos muy optimistas, no queremos ser triunfalistas", expresó Correa en declaraciones a la cadena de televisión TC.
En los comicios previstos para el domingo se espera que voten alrededor de 6,2 millones de ecuatorianos. Para que la propuesta de Correa vea la luz requerirá a lo menos que unos 3,2 millones de electores aprueben el llamado a una asamblea constituyente de plenos poderes.
"Es la gran oportunidad que tenemos para sacar adelante el país, el 'sí' es por el cambio, por una nueva constitución, para vencer a la partidocracia, para dejar atrás el pasado para vencer a los que tanto daño nos han hecho, el 'no', el voto nulo, el voto en blanco, el no venir a votar, es darle el respaldo a... las mafias políticas", afirmó.
Acusó a quienes se oponen a la asamblea, básicamente al partido Unión Demócrata Cristiana y al Movimiento Libertario, de recurrir a mentiras para "tratar de sembrar el miedo". En diversos anuncios, esos dos movimientos advierten que está en riesgo la dolarización vigente en el país desde el 2000.
"El pueblo ecuatoriano ya no cae en esas trampas", sostuvo Correa y añadió que ese sistema monetario seguirá vigente en sus cuatro años de gestión.
Consultado acerca de la posibilidad de que su propuesta no triunfe, el presidente afirmó que entonces "estaríamos limitando grandemente la posibilidad de sacar adelante el país, en consecuencia no es una derrota para Rafael Correa, para el gobierno... es una derrota para el Ecuador, para el futuro".
Ratificó su decisión de que cuando se instale la asamblea constituyente pondrá su cargo a disposición del foro, actitud que recomendó a los miembros de los otros poderes del Estado.
Acerca de la imagen que proyecta Ecuador debido a la crisis política desatada por la destitución de 57 de los 100 diputados del Congreso por el tribunal electoral, Correa respondió que el país estará bien cuando "ni un ecuatoriano tenga que salir de su propia patria, porque esa patria no le ha negado un futuro, cuando resolvamos la pobreza, la miseria, el desempleo".
Descartó que en su gobierno no haya tolerancia para la oposición, aduciendo que la gente confunde intolerancia con vehemencia.
"No somos lo políticos tradicionales que vamos calculando qué callamos aquí, qué concedemos acá, decimos lo que tenemos que decir, damos batalla (de) frente a los grupos anacrónicos, a los retardatarios de la corrupción, donde se presenten cual Quijote luchamos contra los molinos de viento donde los encontremos, ese es nuestro estilo", destacó.
Precisó que en este país no hay un quiebre institucional, como lo ha sugerido la oposición, y argumentó que todas las instituciones democráticas funcionan sin inconvenientes.
El Congreso unicameral volvió a sesionar el martes tras una parálisis de un mes y a pesar de que los 57 diputados destituidos siguen rechazando su remoción por obstaculizar la convocatoria a la asamblea y posterior reemplazo por suplentes.
Cerca de 9,1 millones de ecuatorianos fueron convocados el domingo a las urnas para responder a la siguiente pregunta: "¿Aprueba usted que se convoque e instale una Asamblea Constituyente con plenos poderes, de conformidad con el Estatuto Electoral que se adjunta, para que transforme el marco institucional del Estado, y elabore una nueva Constitución?".
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