La noche de los Gotham. Entrevista con Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu (1)
La noche de los Gotham. Entrevista con Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu (Charlie Rose, traducción de Manuel Arbolí)
Charlie Rose es el gran maestro de la entrevista televisiva en Estados Unidos. A lo largo de más de treinta años de carrera en el periodismo audiovisual, Rose ha consolidado un estilo tan sobrio como el tradicional fondo negro del set donde ha entrevistado, desde 1991, a cientos de personajes de la más diversa índole para la cadena de televisión pública PBS. Sus conversaciones con Henry Kissinger, Noam Chomsky y Sophia Loren son, entre muchas otras, clásicos del género. El 20 de diciembre del año pasado, Charlie Rose recibió a Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu. La plática, franca y animada, no tardó en convertirse en una reflexión sobre el oficio del cine y, quizá más revelador, los pormenores de la amistad desinteresada y solidaria que, desde hace décadas, han cultivado los tres cineastas. Gracias a la generosidad de Charlie Rose, reproducimos, al pie de la letra, la histórica charla.
Afonso Cuarón, Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu han presentado al mundo una atrevida forma de cinematografía, brillante e innovadora. Alfonso Cuarón captó la atención de la crítica de Estados Unidos con su adaptación al cine en inglés de dos novelas clásicas: La princesita, de Frances H. Burnett, y Grandes esperanzas de Dickens. Con su siguiente película, Y tu mamá también, obtuvo la postulación a un Óscar de la Academia. Esto precedió la mayor producción de su carrera hasta ahora, el tercer filme de la serie Harry Potter, sobre las novelas de J.K. Rowling. Guillermo del Toro, “el Gordo”, por su parte, combina fantasía y narrativa con una factura de gran precisión, desde su película Cronos hasta la adaptación del cómic Hellboy, de Mike Mignola. Finalmente, Alejandro González Iñárritu, “el Negro”, ha recibido elogios y la postulación para los premios de la Academia por su opera prima, Amores perros. Su siguiente trabajo, 21 gramos, con Sean Penn, obtuvo dos candidaturas al Óscar. Cada uno de estos directores tiene una nueva película en las carteleras: respectivamente, Babel, El laberinto del fauno e Niños del hombre.

Estos tres amigos también fueron premiados durante la decimosexta edición de los Gotham Awards británicos, del World Cinema Tribute, que distinguen la innovación en cinematografía. En aquella ocasión, en noviembre de 2006, conversé con ellos justo antes de que salieran rumbo a la premiación. He aquí lo que platicamos entonces.
Rose: “Alfonso –te dije alguna vez–, quiero echar un vistazo a la genialidad que hay detrás de todas esas películas mexicanas.” Tú me contestaste: “Sí, de acuerdo. Vamos a reunirnos todos. Me gustaría hacerlo.” Dime, pues, en qué consiste la cosa en términos, no de amistad –aunque es obvio que también vamos a hablar de eso–, sino de cómo comparten ustedes lo que hacen. ¿Cuál es el común denominador de las películas que realizan?
Cuarón: ¿Te refieres a Niños del hombre, El laberinto del fauno y Babel?
Rose: Sí, claro.
Cuarón: Son películas hermanas. Creo que son tres películas que hablan de temas similares. Para mí, es la ideología y la comunicación mundial y entre las personas; ésos son los temas comunes de las tres películas. Y no creo que sea casual ni ninguna coincidencia. Es sólo que nuestro proceso creativo es lo que compartimos entre los tres. Desde el momento de gestar o pensar historias, no paramos de hablar. Más adelante, al escribir, también compartimos las ideas. Somos brutalmente honestos entre nosotros. Luego, al filmar, somos como un grupo de apoyo, porque la angustia es tanta que necesitamos hablar con alguien que esté sufriendo un poco más que nosotros.
Rose: Son honestos, así que esperan honestidad a cambio.
Del Toro: Sí, así es.
Cuarón: Nos gusta meter la cuchara en la sopa del vecino y lo que ocurre es que, inconscientemente, recibimos influencias de la otra película, o de un personaje de otra película. Y creo que esto es lo que pasa en nuestra manera de trabajar. Pero tengo que añadir que el meollo del asunto es la amistad.
Rose: ¿La amistad?
Cuarón: Sí.
Rose: Pues bien, hablemos de la amistad y luego regresemos a las películas de cada uno. Cuarón y Del Toro se conocieron antes ¿no?…
Del Toro: Nos conocimos en el 87. Creo que nos vimos en la sala de espera de una serie de TV [La hora marcada], que al cabo realizaríamos juntos. Alfonso había dirigido uno de los episodios, y me di cuenta de que el guión se basaba en una historia de Stephen King, así que me lancé hecho una furia contra él y le espeté: “¡Te fusilaste la historia de Stephen King!” Y me contestó: “Sí.”
Cuarón: “Sí, y le dije ¿no es buenísima? ¿No es una historia buenísima?” Y me sentí halagado. Y añadí: “Sí, la historia es buenísima.” Y me contestó: “Bueno, ¿entonces por qué tu episodio es tan malo?” Y me eché a reír… Y entonces él empezó a explicarme por qué mi episodio estaba tan mal, y tenía razón.
Del Toro: ¡Pero el mío era todavía peor!
Rose: ¿Se dicen alguna vez algo bueno del otro?
Del Toro: Bueno, nosotros… nosotros…
Rose: ¿Cómo llegaron a esto? ¿Ellos dos se conocían?
González Iñárritu: Sí, yo sabía quiénes eran ellos… Primero conocí…
Del Toro: Él nos caía gordo.
González Iñárritu: No, yo primero conocí a Alfonso, porque él estaba preparando Grandes esperanzas. Y llegué para presentarme y le di algunos… ya sabes…
Rose: ¿Consejos no pedidos?
González Iñárritu: No, le di unos cortos que había hecho. Siempre ha sido muy generoso conmigo, y me ha ayudado a desarrollar confianza en mí mismo, lo que me dio valor para filmar mi primer largometraje. Luego, cuando estaba preparando Amores perros, que fue mi primer largo, lo llamé y me dio consejos sobre el guión y demás… Rodé la película y, a través de un amigo común que Guillermo y yo teníamos, Antonio Urrutia, le enviamos la cinta a Guillermo. Y después, una mañana, a las seis en punto, extrañamente un tipo me llama y me dice: “¿Sabes qué? Tu película es una obra maestra, pero necesitas quitarle la segunda historia. ¡Toda fuera!” Y le contesté: “¿Estás loco?” Y me contestó: “No, te admiro y eso, pero…” Y en el transcurso de los siguientes diez días me volvió a llamar todos los días a la misma hora –no sé por qué tan temprano– y volvió sobre lo mismo, sobre lo que yo tenía que sacar. Me decía: “Eres muy valiente. Tendrías que venir.” Yo había estado en mi casa editando el trabajo desde hacía siete meses y me estaba volviendo loco. La película duraba dos horas con 45 minutos, y tenía que cortarla. Así que un día…
Rose: Él se te aparece…
González Iñárritu: Así fue. Llamaron a mi puerta. Abro y ¡allí estaba ese tipo con ojos de niño, que me dice: “¡Hola! Soy Guillermo del Toro.” Se fue derecho al refrigerador y comió toneladas de comida. Mi esposa estaba aterrada, pero los siguientes tres días fueron los más felices de mi vida. Discutíamos todo el tiempo, pero al final me ayudó muchísimo a reacomodar la película.
Rose: ¿Tenía razón en lo que tenía que sacar?
González Iñárritu: No todas las veces.
Del Toro: No.
González Iñárritu: Me sacudió, como si yo hubiera sido un árbol y me hubiera quitado todas las hojas secas. Y me confrontó con buenas preguntas.
Del Toro: Que alguien te sacuda es liberador: Alfonso llegó al cuarto de edición de Cronos e hizo esencialmente lo mismo.
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