La noche de los Gotham. Entrevista con Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu (Charlie Rose, traducción de Manuel Arbolí)
Cuarón: Lo mismo cuando vi El laberinto del fauno. En El laberinto del fauno lo que me preocupó fue el guión. Pero cuando vi la película me di cuenta de que era la historia que me contaste, al pie de la letra, cuando cenamos, antes incluso de que empezaras a escribir el guión.
Rose: Había una línea que conectaba lo que él había dicho y lo que tú viste.
Cuarón: Una noche vino a mi casa en Londres. Cenamos y me contó este argumento que quería hacer…
Del Toro: ¡Cobarde!
Rose: ¿Cobarde?
Cuarón: ... Tengo todas las anécdotas de esa cena, así que vete con cuidado.
Rose: Ahora es el momento de contarlo…
Cuarón: ... Y la cosa es que, cuando vi la película, era exactamente lo que él me había descrito en la mesa aquella noche. No era tanto el guión –que era magnífico. Lo que era grande, lo era emocionalmente..., era aquella cosa que describió en la cena. Y, de nuevo, la vi como si no hubiera sabido nada al respecto.
Y, una vez más, aquella noche, que encuentro tan compleja… me habló de que la liberación a través de la muerte de uno de los personajes, es la congoja del personaje que queda vivo… Es algo casi imposible de describir con palabras, en una página. Tienes que hacerlo con la combinación de las imágenes y las actuaciones. Guillermo hace que todo se conjunte. Y tiene mucho que ver con la fe temática que tiene en este material.
Creo que algo que Alejandro y él tienen en común es que manifiestan un gran desprecio por las redes de seguridad. Cuando Iñárritu estaba rodando en Japón, ya no se acordaba de lo que había filmado en Marruecos seis meses antes: tenía fe en que todo estaba bien hecho e iba a empalmarse, pero al final no había ninguna red de seguridad. Tenía tantas posibilidades de que las cosas salieran bien como mal.
González Iñárritu: Es un feliz accidente. Estás encontrando e improvisando, estás capturando algo. Y al final lo encuentras. Cuando vi por primera vez un corte de El laberinto del fauno, en una oficina, Guillermo estaba detrás de mí, respirando fuerte. Al final yo no sabía qué decir. ¡Estaba tan impresionado, tan conmovido y tan impactado por el final! Era realmente devastador. En un buen sentido, pero devastador.
Del Toro: Hay una frase que me gusta, que dice: “La rienda del tirano concluye cuando muere, y la rienda del mártir comienza cuando muere.” Y éste fue para mí el final de El laberinto del fauno.
Cuarón: La proyección en Cannes, cuando fue la película inaugural, tuvo veintidós minutos de ovación, de aplauso. Y ése ha sido el momento cinematográfico más feliz que jamás he tenido.
Rose: Aplauso para él…
Cuarón: Para él…
González Iñárritu: Estábamos juntos cuando fue la proyección en Cannes.
Cuarón: Y él estaba ahí nada más, parado, durante los tres primeros minutos, disfrutando el aplauso. Para el cuarto minuto, comenzó como a llorar y a pensar en la gente.
Del Toro: Para el minuto noveno…
Cuarón: ... No sabía qué más hacer. Así que comenzó a desnudarse allí, ante todo el mundo…
González Iñárritu: Una vez llevé a mi hijo a casa de Guillermo. Tiene una biblioteca como de dos pisos, con toda la literatura de fantasía, cómics, libros viejos, grabados, básicamente como un museo. Y mi hijo, que tiene nueve años, ahora ya no me habla, quiere ser su hijo.
Rose: Quiere ser como él.
González Iñárritu: Sí, echó a perder mi relación con mi hijo. Y luego, cuando ves sus dibujos y cómo los filmó, cada toma es como un reloj. Todo funciona. Este tipo tiene una mente que está por completo predeterminada, que sabe exactamente lo que va a contar, cuándo va una panorámica, cuándo va la grúa. Es como un baile, como un día con Hitchcock.
Del Toro: Y los colores. Nunca voy a escuchar a nadie que me venga con una idea de un color o textura. Soy un dictador. Digo: éstas son las texturas, éstas son las formas, éstos son los colores por estas razones.
Por otro lado, lo que termina saliendo es un milagro. Por ejemplo, nunca aprendí a usar un exposímetro, ni quiero. Conozco los lentes, pero veo la luz y le digo a Guillermo Navarro: “Es esto” –Navarro es mi director de fotografía. Le digo: “¿Es negra esta área, es negra?” Y me dice: “Sí.” Y entonces me comporto como un niño. Bien, esto es negro. Pero nunca comento acerca de la luz. Le digo a Navarro: “¿Es una luz suave o es el color o la textura?” Cada uno de nosotros tiene un área de confianza con los colaboradores.
Cuarón: La diferencia entre los dos es que tú tenías la película en la cabeza, y tú sientes que tu responsabilidad es traducir lo que ya está ahí. Alejandro va encontrando la película, como si la estuviera viviendo.
Del Toro: Y tú estás a medio camino.
Cuarón: Estoy un poco a medio camino.
González Iñárritu: Ahora estás viendo la diferencia…
(fuente: clic aquí)
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